Hoy toca el pensamiento 23: personas que llegan para quedarse poco. Hay personas que llegan a tu vida con una intensidad que parece prometer permanencia. Comparten rutinas, conversaciones y hasta silencios que, en muy poco tiempo, adquieren un peso que no les corresponde. Resulta curioso cómo la cercanía puede construirse deprisa, casi sin darte margen para cuestionarla, como si la velocidad fuese una garantía de profundidad.
Sin embargo, no todas las presencias están hechas para quedarse. Algunas aparecen en momentos concretos, encajan lo justo y desaparecen sin previo aviso o con explicaciones que nunca terminan de cerrar. En ese tránsito, el desconcierto no suele venir por la despedida en sí, sino por la distancia entre lo que se vivió y lo que se esperaba que durara.

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