Hoy toca el pensamiento 36:Cuando el cuerpo también pide cambios. Hay momentos en los que seguimos diciendo que estamos bien porque, aparentemente, todavía podemos con todo. Cumplimos, trabajamos, respondemos, sonreímos y continuamos como si nada estuviera pasando. El problema es que el cuerpo suele tener menos paciencia con nuestras excusas que nuestra propia cabeza. A veces aparecen el cansancio persistente, la tensión, la dificultad para descansar o esa sensación extraña de no estar del todo bien, aunque no sepamos explicar exactamente por qué.
Vivimos demasiado acostumbrados a interpretar el agotamiento como una molestia que hay que soportar y no como una señal que merece atención. Nos hemos familiarizado tanto con determinados ritmos, preocupaciones y exigencias que dejamos de preguntarnos qué efecto están teniendo sobre nosotros. Y quizá por eso conviene detenerse en algo que no siempre queremos escuchar: el cuerpo también participa en nuestra manera de vivir, aunque durante mucho tiempo intentemos mantenerlo al margen de nuestras decisiones.

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