Hoy es 30 DE NOVIEMBRE DE 2025. Hoy me recuerdo que ser duro conmigo no me hace más fuerte; solo me cansa. A veces espero de mí una perfección imposible, y cuando no llego a ese nivel, me castigo sin medida. Pero cuando cambio el tono, cuando me hablo como le hablaría a alguien que quiero, algo dentro de mí se ablanda. Aparece un espacio seguro donde puedo fallar, aprender y seguir adelante sin miedo.
Cuidarme con cariño no es un acto de debilidad; es un acto de respeto hacia la persona que estoy construyendo. Descubro que la autocompasión no me frena, sino que me permite avanzar con más firmeza. Porque cuando dejo de atacarme, empiezo a escucharme, y en esa escucha nace un crecimiento auténtico.
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