Hoy toca el pensamiento 37: Aceptar quién eres hoy. Hay una extraña costumbre de mirar nuestra propia vida como si siempre estuviéramos pendientes de una versión mejor de nosotros mismos. A veces pasamos tanto tiempo intentando ser quienes creemos que deberíamos ser que dejamos de mirar a quien realmente somos. Nos comparamos con personas que están en otro momento, recordamos errores que ya no podemos cambiar y nos exigimos comportamientos que quizá hoy todavía no estamos preparados para sostener. Y mientras tanto, la persona que somos ahora queda relegada a un segundo plano, como si fuese solamente una etapa provisional que debemos corregir cuanto antes.
Aceptar quién eres hoy no resulta especialmente cómodo. Significa mirar de frente nuestras capacidades, nuestras limitaciones, nuestras decisiones, nuestras contradicciones y también aquellas partes de nosotros que todavía no sabemos comprender del todo. No se trata de construir una imagen amable para sentirnos mejor ni de justificar cualquier comportamiento bajo la excusa de aceptarnos. Se trata de detener, aunque sea por un momento, esa necesidad permanente de corregirnos para poder observar con cierta honestidad dónde estamos y desde qué lugar estamos viviendo.

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