Hoy es 20 DE OCTUBRE DE 2026. Hay palabras que nos cuesta pronunciar porque sentimos que, al hacerlo, también estamos mostrando una parte de nosotros que preferiríamos mantener protegida. «Me da miedo» puede ser una de ellas. La decimos con facilidad cuando hablamos del miedo de otra persona, pero cambia algo dentro de nosotros cuando somos quienes tenemos que reconocerlo. Entonces aparece la necesidad de aparentar tranquilidad, de restarle importancia o de hacer como si aquello no nos afectara tanto.
También hemos aprendido a relacionar determinadas emociones con una supuesta fortaleza. Nos parece más aceptable decir que estamos preocupados, cansados o inseguros que admitir sencillamente que algo nos da miedo. Y así, una emoción que ya resulta incómoda acaba acompañada por otra carga: la de tener que ocultarla. No porque el miedo sea extraño, sino porque todavía nos cuesta permitirnos hablar de aquello que nos hace sentir vulnerables.
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