REFLEXIÓN 26: APRENDER A ESTAR SIN HACER

Vivimos en una época extraña: descansar necesita justificación, parar parece una pérdida y estar en silencio con uno mismo casi requiere disciplina. Hemos aprendido a hacer tantas cosas que olvidamos cómo estar sin producir. Entre objetivos, tareas y la sensación constante de tener que avanzar, permanecer quieto puede resultar más incómodo que el propio cansancio. Y quizá eso diga más sobre nuestra forma de vivir que sobre nuestro ritmo.

Aprender a estar sin hacer no significa renunciar a las responsabilidades ni abandonar las metas. Habla de otra capacidad menos visible: sostener una pausa sin sentir culpa, sin buscar inmediatamente llenar el vacío con ruido o actividad. Porque hay momentos en los que detenerse no interrumpe el camino; simplemente permite reconocer dónde estamos.

Seguir leyendo

Visitas: 10

error: ¡¡Este contenido está protegido!!
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad