Hoy toca el pensamiento 26: Conversaciones que llegan tarde. Vivimos rodeados de despedidas que nunca se pronunciaron y conversaciones que aparecieron cuando ya no podían cambiar nada. Hay palabras que llegan tan tarde que dejan de ser respuestas y se convierten en inventario del tiempo perdido. Resulta curioso cómo aprendemos a correr detrás del éxito, del reconocimiento o de la estabilidad, mientras aplazamos conversaciones que quizá sostenían algo más importante. Después nos sorprende descubrir que ciertas ausencias pesan más que algunos fracasos.
Hay diálogos con otras personas y hay otros más silenciosos: los que mantenemos con nosotros mismos cuando dejamos pasar años intentando cumplir expectativas, demostrar valor o alcanzar una idea concreta de éxito. Porque no todas las conversaciones tardías nacen de la distancia entre dos personas; algunas aparecen cuando uno descubre que ha vivido demasiado tiempo persiguiendo una definición ajena de lo que significa haber llegado.

Visitas: 10

