Hoy es 05 DE FEBRERO DE 2026. A veces el cansancio no viene solo del cuerpo, sino de todo lo que se va acumulando por dentro. De las conversaciones que no se tienen, de las expectativas que pesan, de esa sensación de ir sosteniendo más de lo que se dice en voz alta. Es un cansancio silencioso, cotidiano, que no siempre pide descanso, pero sí espacio.
También está la presión de parecer bien incluso cuando no lo estás. De elegir palabras, de medir lo que cuentas, de no incomodar a nadie con lo que te duele o te agota. Ese pensamiento constante de “no es para tanto” que acaba haciendo que todo lo sea un poco más. Y ahí, sin darnos cuenta, empezamos a guardar cosas que también cansan.
La reflexión del 05 DE FEBRERO DE 2026
Elegir a quién contarle tu cansancio
Hoy me doy cuenta de que no todo el cansancio se cuenta igual. Hay palabras que solo nacen seguras cuando sabes que quien escucha no va a usar tu desgaste.
También yo necesito elegir a quién le dejo ver mi agotamiento. No todo el mundo cuida lo que oye, y mi cansancio merece respeto y silencio a veces también.
La intimidad también se cuida.
¿LO ANALIZAMOS?
Cuando el cansancio no encuentra lugar
A veces lo que más pesa no es el cansancio en sí, sino no saber dónde dejarlo. Seguimos hablando como si todo estuviera bien, minimizando lo que sentimos, restándole importancia para no parecer débiles o repetitivos.
En ese gesto hay errores comunes: contar de más a quien no sabe sostener, o no contar nada por miedo a incomodar. Miradas rápidas, respuestas automáticas, silencios mal entendidos que hacen que el cansancio se quede dentro, acumulándose sin ruido.
Quedarse donde uno está
Habitar este punto es reconocer que no todo el mundo es espacio seguro, y que eso no convierte al cansancio en exagerado ni fuera de lugar. A veces basta con aceptar cómo se siente el día, sin explicarlo del todo.
No se trata de resolver nada ahora, sino de ordenar lo que pasa por dentro. De permitir que la sensación exista tal como es, sin forzar palabras ni esconderla, entendiendo que también ahí hay una forma de cuidado.
CONCLUSIÓN
Al final, el cansancio también habla de cómo nos vinculamos. De lo que mostramos, de lo que reservamos, de los espacios que sentimos seguros y de los que no. Mirarlo así no lo hace desaparecer, pero sí lo vuelve más comprensible.
Quizá hoy baste con observar qué partes de ti piden cuidado y cuáles prefieren silencio. Sin juzgarte por ello, sin exigirte claridad inmediata. A veces entender lo que sentimos ya es una forma suficiente de estar con uno mismo.
LA OPINIÓN PERSONAL DE ENDIKA
Yo no creo en contarlo todo ni en hacerlo con cualquiera. Mi proyecto no va de desahogos públicos ni de romantizar el agotamiento, va de respetar lo íntimo. De asumir que no toda escucha es cuidado y que no todo silencio es negación.
También creo que hemos confundido transparencia con exposición. Y no compro esa idea. Hay cansancios que se protegen eligiendo bien a quién se los nombras. No por miedo, sino por dignidad emocional. Esa es la línea desde la que escribo y no pienso suavizarla.
Un fuerte abrazo de un vasco que ha reflexionado.
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BIENVENIDO A LA PORTADA DE UNA LOCURA REFLEXIVA.
Estas son las reflexiones de un vasco que a lo largo de su vida se han ido almacenando en su cabeza.

Es cierto..no sé trata de descargar.para cargar a otras personas…
Todos pasamos por momentos delicados.. momentos silenciosos.momentos se «escupir».. nuestra rabia., impotencia….no pasa nada..somos humanos..
Lo importante es a quien dices..a ese amig@….hoy estoy pletóric@..me ha pasado est..lo otro., pero un amig@ también está para escucharte…y que esa persona te comprenda…te atienda…y sobretodo….que haga una escucha activa….
Creo bajo mi humilde opinión..que ahí está la clave..
Una vez más gracias, por el artículo