Hoy es 29 DE ENERO DE 2026. Hay una sensación difícil de explicar que aparece cuando miras atrás y te das cuenta de que muchas decisiones no fueron del todo tuyas. No fue imposición directa, sino algo más sutil: expectativas heredadas, silencios asumidos, caminos que parecían lógicos porque nadie los cuestionó. Crecimos aprendiendo a adaptarnos antes que a preguntarnos.
Con el tiempo, esa falta de preguntas se transforma en una presión tranquila pero constante. La de pensar que vas tarde, que deberías haber sabido antes quién eras o qué querías. No es culpa ni reproche, es una especie de cansancio interior que nace de vivir demasiado tiempo hacia fuera y muy poco hacia dentro.
La reflexión del 29 DE ENERO DE 2026
Nadie preguntó qué quería
Durante años caminé siguiendo decisiones que no nacieron de mí. Nadie me preguntó qué quería, y yo tampoco supe decirlo. Hoy miro atrás y entiendo ese silencio.
Quizá por eso el presente pesa menos cuando dejo de exigirme ser otro. No llego tarde: sigo aprendiendo a escuchar lo que siempre estuvo dentro de mí mismo.
Volver a ti también es tiempo.
¿LO ANALIZAMOS?
El peso de no habernos preguntado
A veces lo que más pesa no es una decisión concreta, sino la suma de muchas pequeñas renuncias invisibles. Elegimos estudios, trabajos o relaciones desde lo que tocaba, no desde lo que sentíamos. No fue un error consciente, sino una forma aprendida de avanzar sin hacer demasiado ruido.
El problema aparece cuando miramos ese recorrido con dureza. Pensar que fallamos por no saber antes, por no haber tenido claridad, es una mirada injusta. Nos exigimos una lucidez que nadie nos enseñó a construir, y confundimos adaptación con falta de valentía.
Estar donde estás sin juicio
El punto actual no es un lugar equivocado, aunque a veces se sienta así. Es simplemente el resultado de todo lo vivido, de lo que supimos hacer con las herramientas que teníamos entonces. Nombrarlo sin pelea ya es una forma de alivio.
Habitar este momento no implica borrar el pasado ni redefinirlo todo. Es permitirte estar aquí con lo que hay, sin empujarte ni compararte. Desde ahí, el presente deja de ser una carrera y se convierte, poco a poco, en un espacio habitable.
CONCLUSIÓN
Tal vez nunca hubo una pregunta clara al principio, y aun así el camino siguió. No por inercia, sino por necesidad de sostenerse, de encajar, de sobrevivir a lo que tocaba en cada etapa. Mirarlo ahora no busca corregir nada, solo entender desde dónde se vivió.
El cierre no es una respuesta ni una meta. Es ese instante en el que dejas de medir tiempos y comparaciones, y simplemente te permites estar. Sin exigirte una versión nueva, sin correr hacia ningún sitio. Solo reconociendo que volver a ti también forma parte del proceso.
LA OPINIÓN PERSONAL DE ENDIKA
Yo escribo desde ahí: desde el lugar donde nadie me preguntó qué quería y donde tampoco supe preguntármelo a tiempo. Este proyecto no nace para enseñar a elegir mejor, sino para poner palabras a lo que pasa cuando has vivido mucho rato siguiendo señales ajenas y un día te das cuenta. No me interesa vender cambios rápidos ni versiones optimizadas de nadie.
Mi posicionamiento es claro: no creo que lleguemos tarde a nada importante. Creo que llegamos cuando podemos sostenernos sin tanto ruido alrededor. Y escribir sobre esto es una forma de decir que no hace falta reinventarse ni justificarse constantemente. A veces, lo más honesto es volver a mirarte sin prisa y quedarte ahí.
Un fuerte abrazo de un vasco que ha reflexionado.
Visitas: 5
BIENVENIDO A LA PORTADA DE UNA LOCURA REFLEXIVA.
Estas son las reflexiones de un vasco que a lo largo de su vida se han ido almacenando en su cabeza.
