Hoy es 09 DE FEBRERO DE 2026. Hay días en los que no pasa nada grave, pero algo dentro se siente fuera de sitio. Sigues cumpliendo, respondiendo, estando. Desde fuera todo parece estable, incluso lógico. Pero por dentro aparece una presión silenciosa: la sensación de estar sosteniendo una versión de ti que ya no termina de encajar.
No siempre es tristeza ni enfado. A veces es solo un cansancio raro, difícil de explicar, que convive con la costumbre y la lealtad a lo que fue. Un pensamiento se repite sin hacer ruido: igual no debería sentirme así. Y ahí empieza esa incomodidad que no pide respuestas, solo ser mirada.
La reflexión del 09 DE FEBRERO DE 2026
Donde ya no soy
Hoy quiero decirte algo que duele reconocer: a veces me quedo en lugares, vínculos o rutinas donde ya no soy quien era, solo para no enfrentar el vacío de moverme.
No siempre es miedo; muchas veces es cansancio, costumbre o dependencia silenciosa. Y aun así, quedarse también pesa, porque una parte de mí sabe que aquí ya no encajo.
Quedarse también es una forma de perderse.
¿LO ANALIZAMOS?
Cuando quedarse empieza a pesar
A veces el peso no viene de un conflicto concreto, sino de la acumulación de pequeños silencios propios. No es un drama constante, es más bien una fricción diaria entre lo que hago y lo que ya no siento como mío.
Uno de los errores más comunes es minimizar esa incomodidad. Decirnos que exageramos, que “no es para tanto”, o compararnos con otros para invalidar lo que pesa. Esa mirada no resuelve nada: solo nos enseña a desconectarnos un poco más de lo que sentimos.
Estar donde estás, sin disimular
Habitar el punto actual no significa entenderlo todo ni decidir nada aún. Es permitirte reconocer dónde estás parado, sin justificarte ni empujarte a una respuesta inmediata.
Hay momentos en los que lo más honesto no es moverse ni quedarse, sino aceptar la sensación tal como es. Nombrarla por dentro, sin ruido. Porque antes de cualquier cambio, existe este punto: el de saber, aunque incomode, que algo ya no encaja del todo.
CONCLUSIÓN
A veces el mayor desgaste no viene de lo que duele, sino de lo que se sostiene sin sentido propio. Permanecer en lugares donde una parte de ti se apaga despacio genera una confusión tranquila, difícil de explicar, pero imposible de ignorar del todo.
Cerrar este pensamiento no exige respuestas ni decisiones. Solo dejar que la pregunta quede dentro, respirando. Mirar con honestidad ese espacio donde sigues estando, y notar qué parte de ti se reconoce… y cuál ya no.
LA OPINIÓN PERSONAL DE ENDIKA
Yo no romantizo la permanencia. Quedarse donde ya no eres no es lealtad ni paciencia: muchas veces es una forma elegante de desaparecer poco a poco. Mi proyecto no está para justificar estancamientos disfrazados de estabilidad ni para aplaudir resistencias que vacían.
Escribo desde la incomodidad consciente. Desde creer que ignorar lo que pesa no te hace fuerte, solo más desconectado. No señalo ni doy lecciones, pero sí nombro lo que otros prefieren callar: permanecer también es una elección, y no siempre es una que te cuide.
Un fuerte abrazo de un vasco que ha reflexionado.
Visitas: 3
BIENVENIDO A LA PORTADA DE UNA LOCURA REFLEXIVA.
Estas son las reflexiones de un vasco que a lo largo de su vida se han ido almacenando en su cabeza.
