Hoy es 10 DE FEBRERO DE 2026. A veces llegas al día con una sensación difícil de explicar. No es tristeza exacta, tampoco enfado. Es más bien una presión suave pero constante, como si llevaras tiempo aceptando cosas que no terminan de encajar, pero que has aprendido a llamar normales.
Muchas personas viven el amor desde ahí: sosteniendo incomodidades, dudas o pequeños dolores con la idea de que es lo que toca. No porque quieran sufrir, sino porque nadie les enseñó a cuestionar si estar en paz también podía formar parte del vínculo.
La reflexión del 10 DE FEBRERO DE 2026
Cuando amar no duele
Hoy quiero decirte algo sin adornos: amar no debería doler todo el tiempo. Si siempre pesa, si siempre cansa, quizá no sea amor, o no así como lo estás viviendo.
Te hablo desde ahí, desde el cansancio de normalizar el daño. El amor propio también es poder estar en paz, sin justificar cada herida como si fuera lo normal.
El amor no debería doler siempre.
¿LO ANALIZAMOS?
Cuando normalizamos el desgaste
A veces lo que pesa no es un gran conflicto, sino una suma de pequeñas renuncias. Gestos que incomodan, silencios que se repiten, palabras que duelen lo justo como para no parecer graves. Y aun así, se quedan.
Uno de los errores más comunes es pensar que eso forma parte del amor, que querer implica aguantar. Miradas que minimizan lo que sentimos o comparaciones que nos hacen creer que pedir calma es pedir demasiado.
Quedarse donde estás ahora
Habitar el punto actual no es rendirse ni decidir nada definitivo. Es simplemente reconocer cómo te sientes hoy, sin maquillar ni forzar una lectura más bonita de lo que hay. Nombrarlo ya es una forma de cuidado.
No todo tiene que resolverse ahora. A veces basta con aceptar que el cuerpo y la cabeza están cansados de justificar lo que duele. Estar ahí, sin exigencias, también cuenta como bienestar.
CONCLUSIÓN
Quizá este texto no busque darte respuestas, sino dejarte una sensación más ordenada. A veces entender que algo no termina de sentirse bien ya es suficiente para escucharte con un poco más de respeto, sin ruido alrededor.
Mirar hacia dentro no siempre aclara el camino, pero sí cambia el lugar desde el que lo miras. Y tal vez ahí, en esa pausa íntima, empiece a tener sentido preguntarte qué te permite estar en calma.
LA OPINIÓN PERSONAL DE ENDIKA
Yo no compro la idea de que el amor tenga que doler para ser real. Mi proyecto no nace para romantizar el aguante ni para justificar vínculos que desgastan poco a poco. Si algo te rompe por dentro de forma constante, no lo llamo amor, lo llamo costumbre mal aprendida.
Escribo desde un lugar claro: el bienestar no debería sentirse como un lujo dentro de una relación. No me interesa endulzar esta mirada ni hacerla cómoda. Me interesa nombrar lo que muchos sienten y casi nadie se permite decir en voz alta.
Un fuerte abrazo de un vasco que ha reflexionado.
Visitas: 9
BIENVENIDO A LA PORTADA DE UNA LOCURA REFLEXIVA.
Estas son las reflexiones de un vasco que a lo largo de su vida se han ido almacenando en su cabeza.
