Hoy es 17 DE FEBRERO DE 2026. Hay días en los que notas una distancia extraña, como si algo se hubiera movido sin que nadie lo dijera en voz alta. Sigues ahí, cumpliendo, hablando, compartiendo espacio… pero por dentro aparece una sensación de cansancio difícil de explicar. No sabes si es rutina, acumulación o simplemente el paso del tiempo, pero pesa.
Y entonces llega la presión silenciosa: “si estoy agotado, quizá ya no quiero igual”. Ese pensamiento incomoda, porque cuestiona algo que parecía firme. Te preguntas si el problema es el amor o si eres tú. Mientras tanto, sostienes lo que puedes, intentando entender qué parte es sentimiento y qué parte es desgaste.
La reflexión del 17 DE FEBRERO DE 2026
Cuando el amor se cansa
A veces no es que te quiera menos, es que estoy cansado por dentro. No de ti, sino del esfuerzo constante de sostener lo que ya pesa más de lo que parece.
Hay un desgaste que no se ve, pero se siente en cada gesto pequeño. No es falta de amor, es agotamiento emocional que se instala en silencio.
No todo lo que se rompe lo hace por falta de amor.
¿LO ANALIZAMOS?
Cuando el cansancio no significa desamor
A veces confundimos el desgaste con la pérdida de sentimiento. Pensamos que si algo pesa es porque ya no importa, y no siempre es así. El problema no es que el amor desaparezca de golpe, sino que acumulamos pequeñas renuncias, silencios y esfuerzos que se van quedando dentro.
Uno de los errores más comunes es interpretar el cansancio como una traición emocional. Nos exigimos sentir siempre con la misma intensidad, como si el afecto no tuviera etapas. Esa mirada rígida nos hace juzgarnos antes de comprendernos, y convierte el agotamiento en culpa innecesaria.
Permanecer donde estás, sin forzarlo
Hay un punto intermedio entre amar y estar agotado, y no siempre sabemos nombrarlo. No todo es blanco o negro. A veces simplemente estás en un lugar emocional más cansado, menos expansivo, pero todavía presente. Y eso también merece ser reconocido sin dramatismo.
Habitar ese punto implica aceptar que no todo lo que duele es ruptura, ni todo lo que pesa es final. No se trata de decidir nada hoy, sino de mirar lo que sientes sin exagerarlo ni negarlo. Solo reconocer que el desgaste existe, y que sentirlo no te convierte en alguien que ama menos.
CONCLUSIÓN
Quizá lo más difícil no sea aceptar lo que sientes, sino dejar de etiquetarlo demasiado rápido. No todo cambio interno anuncia una despedida. A veces solo revela un límite emocional que no habías querido mirar. Y reconocerlo no invalida lo que ha existido, solo lo coloca en un lugar más real.
Tal vez hoy no necesites respuestas definitivas, sino una conversación honesta contigo. Mirar tu propio cansancio sin convertirlo en juicio. Entender que hay etapas que no gritan, pero piden ser atendidas en silencio.
LA OPINIÓN PERSONAL DE ENDIKA
Yo no creo que todo desgaste sea una señal de que el amor terminó. Creo que hemos aprendido a medir los sentimientos por intensidad, y cuando esa intensidad baja, asumimos que algo se ha roto. Para mí, esa idea es injusta y poco realista. El cansancio emocional no siempre habla de ausencia, a veces habla de exceso acumulado.
En este espacio no quiero romantizar el aguante ni dramatizar el desgaste. Prefiero nombrarlo tal como es: una parte incómoda y humana de cualquier vínculo. Si algo defiendo aquí es eso, que no todo lo que pesa significa que ya no quieres; a veces significa que has estado sosteniendo más de lo que podías.
Un fuerte abrazo de un vasco que ha reflexionado.
Visitas: 6
BIENVENIDO A LA PORTADA DE UNA LOCURA REFLEXIVA.
Estas son las reflexiones de un vasco que a lo largo de su vida se han ido almacenando en su cabeza.
