Hoy es 30 DE ENERO DE 2026. Hay días en los que la cabeza va por delante del cuerpo. Piensas que deberías estar en otro punto, haber entendido ya ciertas cosas, sentirte distinto. Esa presión silenciosa no siempre grita, pero acompaña: una mezcla de prisa, comparación y cansancio que cuesta nombrar sin sentir culpa.
También está esa sensación de ir con retraso en tu propia vida. Como si observar lo que te pasa, sin reaccionar de inmediato, fuese perder el tiempo. Como si parar a sentir sin explicarlo todo fuera un lujo que no puedes permitirte ahora. Y aun así, algo dentro pide espacio.
La reflexión del 30 DE ENERO DE 2026
Volver a ti sin juicio
Hoy quizá no necesitas entenderlo todo. Basta con mirar lo que sientes sin ponerle etiquetas. Hay días densos, cansados, y aun así sigues aquí, respirando, sosteniéndote.
Observar sin juzgar no te hace débil, te hace presente. No llegas tarde a tu vida: estás volviendo a ti, paso a paso, sin tener que romperte para empezar.
No es empezar de cero, es volver a ti.
¿LO ANALIZAMOS?
Cuando mirar ya parece demasiado
A veces lo que pesa no es lo que ocurre, sino la forma en la que lo miramos. Convertimos cada emoción en un juicio rápido: esto sobra, esto debería haberse ido ya, esto no encaja con quien creo que soy ahora.
Sin darnos cuenta, exigimos claridad inmediata. Queremos entendernos deprisa, cerrar procesos antes de haberlos sentido del todo. Esa mirada impaciente no siempre ayuda; a veces solo añade más ruido al cansancio que ya estaba ahí.
Estar donde estás, sin corregirte
Habitar el punto actual no significa conformarse, sino reconocerse. Es aceptar que hoy esto es lo que hay, sin necesidad de maquillarlo ni de empujarlo hacia otro sitio más cómodo.
Cuando te permites estar ahí, sin exigirte una versión mejorada de ti, algo se ordena por dentro. No porque cambie nada afuera, sino porque dejas de pelearte con lo que ya está pasando.
CONCLUSIÓN
Tal vez no se trate de entenderte mejor, sino de escucharte con menos prisa. De permitir que lo que sientes exista sin tener que explicarlo ni colocarlo enseguida en un sitio más aceptable.
Mirarte así, sin dureza, no resuelve nada de inmediato, pero cambia el tono interno. Y a veces eso basta para sentir que no estás fuera de lugar, solo en un momento que también merece ser habitado.
LA OPINIÓN PERSONAL DE ENDIKA
Yo no escribo para empujar a nadie a cambiar ni para señalar lo que debería estar haciendo mejor. Escribo porque creo que ya hay demasiada exigencia disfrazada de conciencia, demasiada prisa por corregirse en lugar de mirarse.
Mi posicionamiento es claro: observar sin juzgar no es pasividad, es respeto. Y para mí, cualquier proceso que no parta de ahí acaba siendo otra forma más sutil de violencia contra uno mismo.
Un fuerte abrazo de un vasco que ha reflexionado.
Visitas: 11
BIENVENIDO A LA PORTADA DE UNA LOCURA REFLEXIVA.
Estas son las reflexiones de un vasco que a lo largo de su vida se han ido almacenando en su cabeza.
