Hoy es 24 DE ABRIL DE 2026. Hay días en los que estar en el presente pesa más de lo que debería. No por lo que ocurre fuera, sino por esa sensación interna de no estar a la altura ni siquiera de lo que uno siente. Como si el ahora exigiera una versión más ordenada, más clara, más resuelta de ti.
También aparece ese pensamiento silencioso que mide, compara y corrige cada emoción, como si sentir de cierta manera fuera un error. Y en medio de eso, uno sigue adelante, intentando sostener el día mientras carga con una exigencia que casi nunca se dice en voz alta.
La reflexión del 24 DE ABRIL DE 2026
Habitar el ahora sin castigarte
A veces me descubro en el presente como si fuera un lugar incómodo, juzgando lo que siento o lo que no hago. Y entiendo ese peso: estar aquí no siempre es fácil.
Hoy intento quedarme sin exigirme tanto, sin convertirme en juez de cada emoción. No todo tiene que estar bien para poder estar. A veces basta con no hacerme daño mientras pasa.
No siempre puedo estar bien, pero puedo tratarme mejor mientras tanto.
¿LO ANALIZAMOS?
Cuando el presente se convierte en examen
Hay momentos en los que el ahora deja de ser un lugar donde estar y se convierte en algo que evaluar. Aparece esa sensación de tener que hacerlo mejor incluso mientras simplemente estás. No es un ruido escandaloso, es más bien una exigencia constante, casi automática.
En ese proceso, es fácil caer en miradas que dañan sin darse cuenta: corregirse por sentir, minimizar lo que pesa o compararse con una versión ideal que nunca termina de llegar. No parece algo grave desde fuera, pero por dentro va dejando una distancia incómoda con uno mismo.
Habitar sin corregirse todo el tiempo
A veces, el punto en el que estás no necesita ser cambiado de inmediato. No todo lo que incomoda pide ser resuelto en el acto. Hay una forma más silenciosa de estar: sin añadir más juicio del que ya aparece.
Quedarse en el presente sin exigirse tanto no es rendirse, es dejar de empujarse en un momento que ya pesa. Y en ese pequeño gesto, aunque nada cambie por fuera, algo dentro deja de tensarse tanto.
CONCLUSIÓN
Quizá el ahora no sea un lugar cómodo todos los días, y eso también forma parte de estar vivo. No todo encaja, no todo se entiende, y no todo tiene que mejorar de inmediato. Hay momentos en los que simplemente estás como puedes, y eso ya dice mucho de ti.
Mirarte sin endurecerte en ese punto puede cambiar la forma en la que atraviesas lo que sientes. No para que desaparezca, sino para que no se convierta en algo que además tengas que soportar desde el rechazo. A veces, la diferencia está solo en cómo te tratas mientras todo sigue pasando.
LA OPINIÓN PERSONAL DE ENDIKA
Yo no creo en esa forma de estar en el presente que pasa por corregirse constantemente. No me interesa una mirada que convierte cada emoción en algo que ajustar o mejorar. Para mí, hay algo más honesto en dejar de exigirme incluso cuando no estoy bien.
Este proyecto nace desde ahí: desde la necesidad de hablar de lo que pasa sin disfrazarlo ni empujarlo hacia un lugar más cómodo. No busco encajar lo que siento en una versión aceptable, sino sostenerlo sin añadirle más dureza de la que ya trae.
Un fuerte abrazo de un vasco que ha reflexionado.
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BIENVENIDO A LA PORTADA DE UNA LOCURA REFLEXIVA.
Estas son las reflexiones de un vasco que a lo largo de su vida se han ido almacenando en su cabeza.
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