Hoy es 26 DE AGOSTO DE 2026. Hay días en los que algo aparece dentro de nosotros sin que sepamos muy bien de dónde viene. Una tristeza que no esperábamos, un enfado difícil de explicar, cierta inquietud o simplemente una sensación que preferiríamos no tener. Y, casi sin darnos cuenta, intentamos seguir como si nada.
Vivimos demasiado acostumbrados a ocupar cada espacio para no escuchar lo que ocurre por dentro. Tenemos cosas que hacer, conversaciones que mantener y pensamientos que resolver. A veces incluso nos exigimos entender inmediatamente aquello que sentimos, como si toda emoción necesitara una explicación antes de poder ser aceptada.
La reflexión del 26 DE AGOSTO DE 2026
Escuchar lo que aparece
Hay emociones que aparecen sin avisar. Quizá hoy notes tristeza, cansancio o enfado. No significa que estés mal; simplemente algo dentro de ti está hablando.
A veces intentamos tapar lo que sentimos porque incomoda. Pero cuando lo que aparece encuentra un lugar, deja de ser ruido y empieza a formar parte de nosotros.
Lo que sientes también merece un lugar.
¿LO ANALIZAMOS?
Mirar sin apartar la mirada
A veces lo que nos pesa no es solamente lo que sentimos, sino la necesidad de que desaparezca cuanto antes. Nos incomoda estar tristes sin una razón concreta, sentir enfado cuando creemos que deberíamos estar tranquilos o notar vacío en momentos en los que aparentemente todo está bien. Entonces aparece la tendencia a distraernos, justificarlo o restarle importancia.
También confundimos con facilidad sentir algo con estar definidos por ello. Un día difícil se convierte en «estoy mal», una preocupación en «no puedo con esto» y una tristeza puntual en una explicación sobre nuestra vida. Son formas de mirar que reducen lo que ocurre dentro de nosotros y terminan convirtiendo una emoción en un problema que hay que eliminar.
Quedarse donde algo está ocurriendo
Escuchar lo que aparece no significa encontrar inmediatamente una explicación. Hay emociones que llegan antes que las palabras y sensaciones que necesitan un poco de tiempo para poder ser comprendidas. Mientras tanto, siguen siendo parte de lo que estamos viviendo, aunque no sepamos todavía qué quieren decir.
Quizá haya momentos en los que simplemente podamos reconocer que algo está ahí. Sin convertirlo en una sentencia sobre nosotros, sin exigirle una respuesta inmediata y sin obligarnos a sentir de otra manera. Hay algo sereno en permitir que una emoción tenga presencia sin tener que ocuparlo todo.
CONCLUSIÓN
Quizá no todo lo que aparece dentro de ti necesite ser entendido en el mismo instante. Algunas sensaciones llegan sin explicación y permanecen un tiempo, formando parte de ese momento concreto que estás atravesando.
Tal vez la mirada interna empiece precisamente ahí: en reconocer que también hay cosas en ti que todavía no sabes nombrar. No para resolverlas, sino para observarlas con la honestidad suficiente como para no tener que fingir que no existen.
LA OPINIÓN PERSONAL DE ENDIKA
Yo no creo que tengamos que convertir cada emoción en algo que resolver. Me preocupa esa necesidad constante de entendernos, corregirnos y estar bien, como si sentir algo incómodo fuera inmediatamente una señal de que estamos fallando. Para mí, ahí perdemos una parte importante de lo que somos.
En este proyecto quiero defender algo tan sencillo como incómodo: no todo lo que aparece dentro de nosotros tiene que desaparecer para que podamos seguir viviendo. A veces basta con dejar de mirar hacia otro lado. Yo prefiero esa honestidad imperfecta antes que cualquier forma de bienestar construida a base de negar lo que sentimos.
Un fuerte abrazo de un vasco que ha reflexionado.
Visitas: 5
BIENVENIDO A LA PORTADA DE UNA LOCURA REFLEXIVA.
Estas son las reflexiones de un vasco que a lo largo de su vida se han ido almacenando en su cabeza.
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