Hoy es 16 DE SEPTIEMBRE DE 2026. Hay momentos en los que la vida vuelve a llenarse de horarios, tareas, conversaciones y obligaciones, pero nosotros todavía no hemos terminado de regresar. Por fuera todo parece estar en su sitio; por dentro, quizá seguimos intentando encontrar nuestro propio ritmo entre tantas cosas que vuelven a empezar.
Y entonces aparece una presión difícil de explicar: sentir que deberíamos estar ya preparados, activos y con la misma energía de antes. Como si regresar significara recuperar inmediatamente la velocidad que dejamos atrás. Pero no siempre ocurre así. A veces, volver también trae consigo cierta lentitud, una sensación de desajuste o simplemente la necesidad de estar presentes antes de volver a correr.
La reflexión del 16 DE SEPTIEMBRE DE 2026
RETOMAR CON CALMA
Hoy noto que volver a la rutina no siempre significa recuperar el ritmo de antes. A veces, por dentro, todavía estamos llegando y eso también forma parte.
Yo también siento esa pequeña resistencia cuando todo vuelve a moverse. No es falta de ganas; es simplemente necesitar un poco de tiempo para volver a estar aquí.
No todo lo que vuelve necesita hacerlo deprisa.
¿LO ANALIZAMOS?
CUANDO VOLVER SE CONVIERTE EN UNA EXIGENCIA
A veces confundimos retomar con recuperar inmediatamente el ritmo anterior. Volvemos a las obligaciones, a los horarios y a todo aquello que dejamos pendiente, esperando funcionar como si nada hubiera cambiado. Y cuando no sucede, aparece una sensación incómoda de estar llegando tarde incluso a nuestra propia vida.
También podemos caer en la comparación con quienes éramos antes de parar. Medimos nuestra energía actual con la que teníamos entonces y convertimos cualquier lentitud en un problema. Sin darnos cuenta, hacemos de la vuelta otra exigencia más, cuando quizá lo que pesa no es regresar, sino sentir que deberíamos haberlo hecho ya.
ESTAR DONDE TODAVÍA ESTAMOS
Quizá hoy el punto en el que nos encontramos sea simplemente este: hemos vuelto, pero todavía estamos recuperando nuestra presencia. Hay cosas que ya nos resultan familiares y otras que todavía se sienten un poco ajenas. Esa mezcla puede convivir sin necesidad de ser resuelta inmediatamente.
Yo creo que hay algo distinto en volver cuando dejamos de pedirnos sentirnos como antes. No porque haya que renunciar al ritmo, sino porque cada regreso tiene su propio tiempo. A veces necesitamos unos días para volver a reconocernos dentro de lo cotidiano.
CONCLUSIÓN
Quizá retomar con calma tenga que ver con reconocer que una parte de nosotros todavía está acomodándose a lo cotidiano. No todo encaja al mismo tiempo, y esa sensación de estar un poco entre dos momentos también puede formar parte de la vuelta.
Tal vez hoy no necesitemos preguntarnos cuánto hemos recuperado, sino cómo nos sentimos mientras recuperamos nuestra presencia. Hay regresos que no se notan en la velocidad con la que avanzamos, sino en la forma en que volvemos a sentirnos dentro de nuestra propia vida.
LA OPINIÓN PERSONAL DE ENDIKA
Mi opinión, y la que defiendo desde Reflexiones de Un Vasco, es bastante clara: hemos aprendido a confundir volver con estar disponibles para todo desde el primer momento. Como si regresar significara demostrar que seguimos siendo los mismos, con la misma energía, la misma capacidad y las mismas ganas. Yo no comparto esa idea. Volver también puede significar reconocer que algo en nosotros ha cambiado.
Me incomoda esa necesidad de recuperar la velocidad cuanto antes, porque muchas veces no nace de lo que necesitamos, sino de lo que creemos que deberíamos estar haciendo. No creo que haya nada admirable en correr para demostrar que ya estamos de vuelta. Prefiero una vuelta consciente, aunque sea más lenta, a una normalidad recuperada a costa de volver a perdernos.
Un fuerte abrazo de un vasco que ha reflexionado.
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BIENVENIDO A LA PORTADA DE UNA LOCURA REFLEXIVA.
Estas son las reflexiones de un vasco que a lo largo de su vida se han ido almacenando en su cabeza.
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